Nuestro viñedo se encuentra situado en abruptas montañas, en la mayoría de las que la pendiente es de más de 60%, hecho que nos condiciona a conformar estrechas terrazas para respetar las curvas de nivel y laborear el terreno.
Asimismo el trabajo cultural se efectúa con “oruga” o tractor de cadenas ya que ofrece estabilidad -teniendo el centro de la gravedad más bajo- que el tractor convencional, además de permitir el ascenso y la marcha sobre la piedra con menores riesgos.
El suelo es muy particular, compuesto por oscuras pizarras, llamadas localmente “llicorella” originarias de la época del carbonífero (en el periodo paleozoico)
Es a través de esta moqueta pétrea, que en ocasiones recuerda un mosaico, que las raíces buscan el agua a grandes profundidades. Este tan curioso terreno, junto con unas condiciones climáticas extremas de calor y sequía, confiere a los vinos una gran personalidad, reflejándose en una marcada mineralidad y fruta madura.

